El CEAPAT (Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas) destaca en su portada que AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación) acaba de publicar una nueva norma denominada “Productos de Apoyo para personas con discapacidad: Clasificación y Terminología”.
La noticia señala que el cambio fundamental de esta nueva edición es la sustitución del término “ayudas técnicas” por “Productos de apoyo”, que se definen como: “Cualquier producto (incluyendo dispositivos, equipo, instrumentos, tecnologías y software) fabricado especialmente o disponible en el mercado, para prevenir, compensar, controlar, mitigar o neutralizar deficiencias, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación.”
Además de lo anterior, la norma contiene otros aspectos novedosos: recoge la terminología de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud, de la Organización Mundial de la Salud, clasificando los productos de apoyo de acuerdo a su función; y reemplaza la antigua clase 21, “Ayudas técnicas para la comunicación, la información y la señalización”, por la nueva clase 22, “Productos de apoyo para la comunicación y la información”.
Pero sin duda, lo más relevante, es el nuevo concepto de “productos de apoyo” en sustitución al de “ayudas técnicas”. Hasta el momento se vienen utilizando varios términos para definir el campo de actuación de la atención tecnológica a las personas con necesidades especiales: ayudas técnicas, tecnología asistiva, tecnología de apoyo, tecnología de la rehabilitación o tecnología de ayuda, entre otras. Pese a que se suelen utilizar indistintamente dichas defi niciones, lo cierto es que cada una de ellas tienen matices que las diferencian.
La anterior norma ISO 9999 definía a las ayudas técnicas como “aquellos productos, instrumentos, equipos o sistemas técnicos fabricados expresamente para ser utilizados por personas con discapacidad y/o mayores; disponibles en el mercado para prevenir, compensar, mitigar o neutralizar una discapacidad”.
La utilización de los conceptos tecnología asistiva, tecnología de apoyo, tecnología de la rehabilitación o tecnología de ayuda, proceden del equivalente anglosajón (EE.UU.) Assistive Technology. En este sentido, Cook & Hussey (1995) definen Assistive Technology como “cualquier artículo, equipo global o parcial, o cualquier sistema adquirido comercialmente o adaptado a una persona, que se usa para aumentar o mejorar capacidades funcionales de individuos con discapacidades, o modificar o instaurar conductas”.
Para Roca y otros (2004), el uso de la denominación Tecnología Asistiva está ganando terreno en Latinoamérica, frente a otros términos castellanos de menor éxito como Tecnología de la Asistencia o Tecnología de la Ayuda; en cambio, Alcantud (2003), considera más adecuado utilizar el término “tecnología de ayuda”, más acorde en castellano que la traducción literal ‘Tecnologia Asistente o Asistiva’, dado que en nuestro idioma tiene connotaciones negativas.
Otro concepto que suele utilizarse en este ámbito es el de tecnología de la rehabilitación, definida como las tecnologías que superan las barreras que impiden la utilización de los servicios e instalaciones generales, o a compensar las limitaciones funcionales específicas para, así, facilitar o posibilitar las actividades de la vida diaria.
Desde otros ámbitos, como el educativo, hemos intentado impulsar el concepto de tecnologías para la diversidad, desde una perspectiva más global y no solo centrada en la tecnología, y en términos de desarrollar capacidades más que en compensar discapacidades.
En cualquier caso, si nos atenemos a la norma, deberíamos empezar a utilizar el nuevo concepto de “productos de apoyo“.