Quiénes visitan a menudo este blog se habrán dado cuenta que hemos empezado 2008 con un par de cambios. El primero de ellos es un ligero toque estético en la cabecera y el pie del blog que apenas se ha notado; pero el segundo tiene un calado más hondo. Me refiero al nombre del blog, que ha pasado de llamarse “Tecnología y Discapacidad” a denominarse “Tecnología y Diversidad”, con el añadido de diversidad educativa, social y personal.
Las razones son varias pero fundamentalmente destaco dos. La primera es que aunque en este blog se abordan preferentemente temas sobre tecnología, discapacidad y necesidades especiales, lo cierto es que tratamos otros muchos asuntos relacionados con la educación en general, las tecnologías, la interculturalidad, etc. Y en segundo lugar, porque el concepto de discapacidad aún tiene connotaciones negativas en nuestro lenguaje.
En un artículo publicado en la revista Comunicación y Pedagogía (nº 219, 2007), decíamos que el lenguaje produce, modifica y orienta nuestras formas de pensar y actuar. Las palabras o términos llevan asociados ideas y conceptos que representan valores culturalmente aceptados; valores que se transmiten en el tiempo utilizando las palabras como vehículo; de modo que “si queremos cambiar ideas o valores no tendremos más remedio que cambiar las palabras que los soportan y le dan vida” (Romañach y Lobato, 2005).
Desde mi punto de vista, uno de los cambios más importantes a nivel conceptual sobre la discapacidad se produce en el año 2001, cuando la OMS aprueba la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) que constituye una revisión de la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM), publicada en 1980. En esta revisión se sustituyen los términos de deficiencia, discapacidad y minusvalía, por los de déficit en el funcionamiento, limitación en la actividad, y restricción en la participación; reservando el concepto de discapacidad, a los aspectos negativos de la interacción entre un individuo con una condición de salud dada y los factores contextuales (Ambientales y personales). En este término, que tiene carácter genérico, se incluye las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación. Lo más destacable es que la discapacidad se entiende como una interacción dinámica entre la condición de salud y los factores contextuales.
En algunos foros, como el de vida independiente, se ha propuesto incluso términos alternativos al de personas con discapacidad, como el de el de mujeres y hombres con diversidad funcional (Romañach y Lobato, 2005). Este término pretende eliminar la negatividad en la definición del colectivo de personas con discapacidad y reforzar su esencia de diversidad. Para Palacios y Romañach (2006), “el término «diversidad funcional» se ajusta a una realidad en la que una persona funciona de manera diferente o diversa de la mayoría de la sociedad. Este término considera la diferencia de la persona y la falta de respeto de las mayorías, que en sus procesos constructivos sociales y de entorno, no tienen en cuenta esa diversidad funcional”.
En el ámbito educativo el concepto de necesidades educativas especiales está ampliamente asumido, aunque en la LOE (Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación) se incluye el concepto de alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo para referirse a aquellos que requieren “una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar” (Art. 71.2.). Desde esta perspectiva, el concepto de necesidades educativas especiales queda restringido al alumnado que “requiera, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, determinados apoyos y atenciones educativas específicas derivadas de discapacidad o trastornos graves de conducta” (Art. 73).
En definitiva, creo que “tecnología y diversidad educativa, social y personal” se ajusta más al contenido y propósito de este blog.

