Archivo para el día 23 de Enero, 2007

Leo en el blog de Domingo Méndez un comentario que hace a un post de Manuel Área, en el que expresa su desánimo ante la actitud de algunos maestros y profesores en un curso sobre “Unidades Didácticas y TIC”, y que podría resumirse en la siguiente frase “Excepto algunos pocos, los demás asistentes apenas manifestaron interés -quizás la mayor preocupación fue la firma de asistencia“.
Domingo, en su comentario, señala de forma muy acertada que “queremos introducir una metodologías, unas formas de hacer y de pensar, en unos centros educativos que no están pensados para ello ni a nivel estructural ni a nivel organizativo y además sin una idea muy clara del qué hacer, cómo hacer, cuando,etc.“; y concluye afirmando que “hay que contar con los docentes, liberarlos de ataduras academicistas y permitir un curriculum abierto y flexible que facilite el desarrollo de la integración curricular de las TIC“.
Estoy totalmente de acuerdo con sus reflexiones, y en mi comentario al respecto, les decía a ambos que yo tuve una experiencia similar hace una semana en un módulo que impartí sobre TIC y Audición y Lenguaje en la Universidad de Murcia.
Fué bastante frustrante comprobar cómo, a excepción de algunos, la mayoría de los asistentes se entrenían navegando por internet, consultando su correo, o chateando en el messenger (el curso se desarrolló en un aula de informática). Mientras tanto, yo les hablaba de las posibilidades de las TIC en la rehabilitación/habilitación de los trastornos de comunicación.
A la vista del éxito, cambié de estrategia y les puse a navegar por Internet para conocer aplicaciones y recursos web que podrían ser de interés para el ámbito de su trabajo. Conseguí la atención de unos cuantos más (sobretodo los que se sentaban en las primeras filas), pero la mayoría seguía a lo “suyo”. La verdad es que fué una pena, máxime si tenemos en cuenta que eran jóvenes la mayoría, y futuros ¿docentes?. Desde mi punto de vista, es preocupante que incluso en la formación inicial del profesorado se den estas actitudes. A diferencia de los profesores que se han incorporado tarde a las TIC, y que incluso les tienen cierto respeto, estos jóvenes y futuros docentes han nacido y crecido entre ordenadores, por lo que no sólo las TIC no les infunden ningún respeto (y por lo tanto valor), sino que las consideran un juego, un instrumento para el ocio.
Por lo tanto, si las actitudes en la formación inicial y en la permanente, son similares aunque con distinto enfoque, cabe preguntarnos qué podemos hacer; ¿qué hemos hecho mal?, ¿qué está ocurriendo?, ¿la formación del profesorado en TIC está en crisis?. Muchos interrogantes y pocas respuestas….